La ventilación de viviendas es de vital importancia en viviendas nuevas y en viviendas reformadas. Esto se debe a que los materiales y técnicas de construcción actuales no permiten que la vivienda respire o se ventile de forma natural, por lo tanto, por salubridad hay que ventilar necesariamente.

Hay varias formas de ventilar

1. Ventilación forzada mecánica

Consiste en la instalación de un sistema que permite la entrada de aire por dormitorios y salones, evacuando este aire a través de tomas de aspiración en baños y cocinas. Es de obligada instalación en viviendas nuevas y muy recomendada en reformas. Es un sistema económico y básico, pero supone también que perdamos parte de la energía que usamos para calentar la vivienda.

2. Ventilación mecánica con recuperación de calor

Consiste en la instalación de un sistema que aspira aire del exterior y del interior de manera simultánea.


El aire caliente del interior cede su calor mediante un intercambiador al aire frio entrante, calentándolo. En este proceso se puede recuperar la mayor parte del calor, dependiendo de la calidad y eficiencia del equipo. Estos sistemas siempre se amortizan desde el punto de vista económico y consiguen una gran calidad del aire interior.

Este tipo de ventilación se puede integrar en la vivienda de 2 formas diferentes:

Ventilación con recuperación: conductos

La ventaja de este sistema, además de ventilar y recuperar, es que permite que haya sobrepresión de aire dentro de la vivienda, lo cual dificulta la entrada de suciedad y alérgenos cuando se abren puertas y ventanas.

Ventilación con recuperación: Equipos murales

Este sistema permite realizar la recuperación de calor sin la instalación de conductos, pero necesitan la instalación de varios equipos, ya que son de reducidas dimensiones.